Me llevó mucho tiempo comprender, como se aprehende, que las cosas importantes de verdad llevan mucho tiempo. Que lo que llega rápido, rápido se desvanece. Y no necesariamente porque desaparezca, literalmente hablando,sino porque el valor otorgado será casi siempre -y bien es que así sea- directamente proporcional al esfuerzo que la obtención de dicho beneficio nos ha exigido. Si está presente pero no es valorado es casi como si no estuviera. No será un logro. Será un regalo. Nada de lo que sentirse orgulloso. Como la belleza que nos toca o no en suerte. El logro será saber ver la belleza más allá de lo estipulado, más allá de las normas. Más allá incluso de nosotros mismos. Y eso, también lleva tiempo.

Uno de esos días

Hoy fue uno de esos días que deberían acabar apenas comienzan.

  • Es el día internacional en recordación al Holocausto.
  • Mi perra, con la que ya no sé qué más hacer ni si debería buscarle un nuevo hogar, se comió lo único que tenía de mi abuela: una cajita pequeñita hecha de huesos y metal. Mi abuela se escapó de los nazis. No podría mi perra haber elegido peor día…
  • Continuando con mi perra, luego de acabar una semana de extremo cansancio, y una vez que acabé de limpiar el piso, a Olivia -así se llama- se le ocurrió orinarse en la cocina.
  • El extremo cansancio se debe a un proyecto que venimos realizando en el trabajo. Hoy subían al sistema toda la información y sabríamos si todo estaba bien o no. El resultado fue bueno, pero aún tendré que hacer unas correcciones el domingo y ya no me quedan más ganas ni fuerzas para el mismo. Mi jefa envió cuatro mensajes, todos de urgencia, todos para hacer el domingo por la mañana (???)
  • Uno de nuestros mejores amigos está internado tras una cirugía y no sabe si podrá volver a caminar.
  • Al volver de hacer los mandados, caí en la cuenta de que dejé una bolsa con dos pantalones (uno de ellos a estrenar) sobre uno de los estantes del supermercado. Los había ido a buscar a la costurera. Como todo cierra temprano los viernes, no sabré hasta mañana por la noche si los podré recuperar.
  • Mi padre no está pasando por un buen momento.
  • Tras un año y medio de espera e insistencia, el editor de mi segundo libro -que no es el mismo del primero- envió el manuscrito para ser corregido antes de la edición. Justo ahora, una de las épocas más complicadas y estresantes en años. Tampoco él podría haber elegido peor momento.

Me voy a dormir.

 

 

Uno de esos días

Liderazgo

Hace ya varios años que comencé a interesarme por el tema del liderazgo, sobre todo porque suelo sentirme frustrada en mis trabajos y esto me ha llevado a la pregunta acerca de qué es lo que falla. Estoy ahora leyendo un libro de Marcia Reynolds que está dirigido sobre todo a líderes. Yo no ocupo una posición de este rango, pero tengo y he tenido jefes que no dejaron en mí la sensación de haber tenido un mentor o lider de quién aprender y que me permitieran desarrollar una carrera satisfactoria (solo en un caso y duró poco porque dejó la empresa debido a que su estilo no era acorde a los fines comerciales de la firma). Claro que yo no estoy exenta de “pecado”. Mis exigencias e impaciancia no fueron exactamente una buena base.

Ayer, leyendo el libro de Reynolds, encontré un párrafo que resume en pocas palabras lo que me hubiese gustado encontrar en algunos de mis jefes:

“[…] in which his own leaders challenged him to take on new tasks and roles, which helped him to feel like a significant player on a team that had a clear and important purpose. They also ensured he had the resources to succeed in his own way.” (The Discomfort Zone: How Leaders Turn Difficult Conversations Into Breakthroughs, Ed.Berrett-Koehler Publishers,  Oct. 2014, page. 136)

Y si intento reducir aún más este resumen, minimizarlo lo máximo posible, creo que me quedo con 5 palabras, las cinco marcadas en rojo: feel-purpose-his own way.

Luego de tantos años en el mercado laboral (mercado de oferta y demanda como cualquier otro, regido por las mismas leyes de conveniencia e interés económico), y de no haber conseguido adaptarme del todo a las reglas del juego, me sigue interesando el tema del liderazgo porque creo que es aplicable a todas las zonas del nuestra actividad diaria. Ser una buena madre es también saber guiar, liderar, a nuestros hijos hacia el éxito; el éxito que ellos deseen alcanzar y que no se refiere -solamente- a lo económico. Por otro lado, el tema me interesa desde el punto de vista sicológico y sociológico, la función del guía no ya espiritual sino “mental” en un mundo caótico, la capacidad de sacar lo mejor de los demás, el rol social que cumplen estas personas que -sin buscarlo en muchos casos- tienen seguidores naturales y, final y lamentablemente, la actual carencia de líderes entre los actuales políticos del país en el que vivo.

Liderazgo

Ambición

Me gusta creer que todos los errores cometidos, todas las malas decisiones en mi vida profesional, a lo largo de una carrera con metas que siempre se han ido alejando (un esfuerzo abismal contra el ego), me gusta creer -repito-, que dichas insuficiencias han sido necesarias para los aciertos afectivos, para la maternidad tal como la concibo, para la presencia no solo física sino también mental y la creación -responsabilidad adulta- de los lazos seguros e incondicionales que hoy nos unen. Me aterra pensar que pueda ser en vano.

Cuando pasen los años, más de los que han pasado, quiero mirarme al espejo y aunque otras carencias puedan abogiarme, poder decir con certeza que -al menos- he sabido ser madre.

Ambición

Voz pendiente

“A woman with a voice is, by definition, a strong woman. But the search to find that voice can be remarkably difficult.”, Melinda Gates

 

Huir es mucho más fácil que quedarse. El problema es que no siempre tenemos a mano la salida, o nos llega la hora en que el exilio va por dentro; en realidad no estamos, hace tiempo que nos fuimos, que somos pasado, que la memoria se nos hizo trizas, que el derrumbe nos bloqueó el camino que podía conducirnos a algún lugar amado.

Voz pendiente

Libre

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Kids4Peace (https://erratasmlb.files.wordpress.com/2016/12/20161125_120347.jpg)

 

Me dijeron que una vez en Israel también yo llegaría a odiarlos. Me dicen todos los días que acá jamás habrá paz.

No acepto el cómodo fatalismo ni la creencia en la imposibilidad del cambio. Es más fácil aceptar que luchar. Mas algunos somos inconformistas de alma, para bien y para mal, para lo que tiene remedio y lo que parece no tenerlo; para las cosas importantes y las banales. No hacemos mucha diferencia y a veces nos caemos -irremediablemente-. Nos levantamos y renqueamos pero seguimos creyendo en la otra pierna y en el brazo que nos sostenga cuando debamos dar un salto o salir corriendo.

Otros conflictos han llegado a su fin.

Otros imposibles se han hecho realidad. Y el día que comience a odiarlos, me habrán vencido aquellos que creen que estamos destinados al fracaso; nos habrán vencido quienes tienen su interés invertido en que las llamas de este conflicto sigan ardiendo.

No, no me dejo vencer tan fácilmente por los estereotipos y las generalizaciones. Ese es mi pequeño gran espacio de Libertad.

Libre

Anillo

 

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Hay anillos para todo. Están los anillos de compromiso.

Hoy me llegó un anillo que compré por internet luego de mucho buscar. Quería que fuera dorado y ancho. Por fin dí con uno que me resulto suficientemente atractivo: su forma se asemeja a las láminas doradas de los envoltorios de los chocolates. Yo, como tantos, tenía por costumbre separar la lámina dorada del papel blanco y alisar la lámina dorada para luego envolverme con ella el dedo como si fuera un anillo. Ahora, el anillo me recuerda a la lámina, al chocolate y a una vieja y amada costumbre.

Una tiene compromiso también con sus recuerdos.

Anillo