El color de la tristeza

Se suele decir que hay días “negros”, cuando uno lo ve todo oscuro y no encuentra la luz. En mi caso, hay días “transparentes”. Días en los que no me hallo. En los que soy la mujer invisible.

El color de mi alegría puede ser blanco y negro, la tinta virtual oscura que llena el fondo blanco de un papel virtual cuando escribo; una frase bien armada, un párrafo más en un texto que no consigo acabar pero que sé que avanza; con la misma confianza o anhelo con la que observamos los pasitos cortos de nuestros hijos cuando son pequeños. Confiamos en su crecimiento, en que “peguen el estirón” llegado el día.

La alegría puede ser claramente negra, una noche en paz en la intimidad del hogar. O azul, o de cualquier otro color. Nunca será transparente.

Transparente es la sensación de vacío que sentí hoy cuando me enteré que la editorial que iba a publicar mi libro de relatos el próximo mes cierra sus puertas. O la falta de emoción hacia ciertas cosas que deberían afectarme y ya no consiguen moverme ni una hebra de mis cabellos, por ser cursi. Transparentes son algunos libros. Algunas reuniones. Y, con el paso de los años, hasta me permito decir que varias personas o conversaciones se han vuelto del mismo tono: totalmente irrelevantes en mi vida.

Dicen que con los años nos volvemos más pacientes. Pero también dicen que nos volvemos más obsesivos y, por ende, más intolerantes. ¿Son dos actitudes contrarias o complementarias? Me ocurre que me he vuelto más paciente con respecto al tiempo que requiere ver los resultados de un esfuerzo. (Lo que no significa que no me afecte ver aplazados una y otra vez mis sueños.) También me ocurre, por contrapartida, que ya no tengo paciencia para ciertas actitudes, ni para las personas que hablan demasiado, o se ríen todo el tiempo, ni para escuchar por enésima vez las opiniones políticas ajenas. No me cambia en nada. Yo seguiré pensando lo que he venido creyendo hasta ahora, seguiré sintiendo a mi manera particular e íntima el mundo que me rodea. Este mundo que cambia de color todos los días. E incluso, cuando una está triste porque no sabe si le van a publicar un libro -y por muy egoísta que resulte-, puede que se vuelva  transparente también.

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El color de la tristeza

10 thoughts on “El color de la tristeza

  1. Por aquí decimos eso de “montar un circo y que crezcan los enanos”…

    Doy fe de la paciencia (en sus dos direcciones) así como de la obsesión y la intolerancia; patrimonio de mis sesenta.

    +++++

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    1. A mí me da la sensación de que los sesenta son los cuarenta de hace una década y de que a esa edad me esperan cosas maravillosas. En mi imaginario, me da la sensación (o quiero creer) que hasta los 40 busqué, de los 40 a los 60 me estoy ajustando a lo que encontré, y de los 60 en adelante me tocará disfrutarlo. No sé por qué, pero así me siento. Besos.

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  2. Creo que sí, que se gana paciencia en algunas cosas y se pierde en otras, pero yo creo que es porque se tienen las cosas algo más claras y ya se distingue entre lo que merece un poco de calma y lo que no merece ninguna. Si eso sigue la misma tendencia, cuando seamos viejitas de verdad tendremos o cero o infinito, según para qué, jaja.
    Mi marido también tenía programada una exposición que llevaba preparando hace más de un año y a dos meses de hacerla le dicen que va a haber obras y queda suspendida hasta no se sabe cuando. Maaaaás paciencia.
    Besos, Maia

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      1. Blue says:

        Cuadros, jaja. Es arquitecto de profesión y pintor de vocación. Esto pinta.
        Ya ves que en todas partes hay gente informal para la que el trabajo de los otros no es importante.
        😉

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  3. Blue, me gusta mucho lo que veo en esta pintura suya. Y me gustaría ver más. ¿Tenés más para mostrar?

    En cuanto a eso de que el trabajo de los otros no es importante, debo decir que me enviaron un nuevo contrato y parece que a alguien sí le importa 🙂 El libro se retrasará un tanto pero sale, si todo sale bien esta vez, a fin de año. El mismo que cierra abre otra editorial (parece ser que tuvo algunas dificultades de temas contractual con uno de sus socios) y me va a sacar el libro con la nueva. Así que hoy no estoy nada nada transparente, chicas !

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  4. Blue says:

    Sí, claro, te mando por mail.
    Pues ya ves, al final lo que importa es que lo difícil, que es la novela, ya está hecha y lo otro es cuestión de insistir. Me alegro de que haya durado poco el cabreo, jaja.

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